Sólo decir que este es un espacio donde un niño-hombre-pez hueco-esquizo-simple deja sus ilusiones-intenciones-compromisos-desvaríos, en forma de versos-lágrimas-insectos, un espacio para ausentes muertos que no llegan a besar el suelo o ni llegan a perderse o a encontrarse, ni existir...

7.23.2012

Improvisar sobre un vacío


Me levante con la certeza de no pertenecer, me busqué hasta en la lombriz del alfiler con tal de estar humanamente dispuesto a seguir. La luz opaco el irrealismo metabolico de mi inspiración, toda la tarde el esquimal dormido en mi seguía las sombras de agua en que mis compañeros de rutinas se vendían sin o con el olor a vida necesario para luego flagelar una sonrisa.
Todos los muermos nos encontramos boca abajo, es una realidad de escarabajos dromedarios. Musité, siempre termino por alquilar alas, despejarme los ojos y maravillarme de lo elocuente que es la tierra al brotar libertad en cada cuerpo que no comprendo, y me perdí en las bocas que nunca me nombraran y me abraze a la estupida certeza de que una cofradía de purgatorios giraría tras mi muerte número setecientos ventícinco.
Intenté hablar con las personas, con el ojo biónico que las trasmuta en vado, intente sonreír y seguir su limbo pragmático, pero la orbe de esta esquizofrenia invertida fue mas fuerte que el leso afecto condenado que de ellos creí recibir. Todos tienen su estupido diamante, su lunar de apoplejía protoliteraria, su alter ego en la uña y un poco más de suerte también.
Tengo miedo, siempre tengo miedo de este humano adherido al sistema que busca comprensión en nubes que no saben llorar, tengo miedo de estar abriendo el vórtice sin estar amarrado al sueño de la inmortalidad, y es tan poco lo que me falta para claudicar, tan estrecho es el sentido de la mediocridad en que he reinado sin reino, sin la audacia para querer volver a empezar. Nunca es tarde, pero en mi, siempre es temprano.

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