Sólo decir que este es un espacio donde un niño-hombre-pez hueco-esquizo-simple deja sus ilusiones-intenciones-compromisos-desvaríos, en forma de versos-lágrimas-insectos, un espacio para ausentes muertos que no llegan a besar el suelo o ni llegan a perderse o a encontrarse, ni existir...

1.13.2010

Miedos... ausencias, delitos, incoherencias...


Todos los bonitos educaditos y los hermosos analfabetitos del corazón tenemos una simbiosis descarada con el miedo y sus ateístas consecuencias con la libertad emocional.

El mayor temor, la soledad, y es que hay veces en que estamos solos hasta en la ausencia de ella misma, nos sentimos como peces huérfanos de cardumen en las oscilaciones tempranas de una ballena con el cinismo de nunca digerir.

Pienso que quien nos odia nos cuida de un nuevo error, el arrepentimiento funciona como una cíclica cadena de verdades atascadas en tres o cuatro mentiras de esotérico valor. Estamos estoicamente sometidos a enfrentarnos, hoy contra el vacío de pieles que buscan huesos carcomidos en memorias irresolutas y farsantes de piedad, mañana ante unos ojos de cielo que iluminan en redención de otra santidad las impurezas de nuestro corazón en un simple beso y en unos cuantos años golpearemos espejos de pared con siluetas amordazadas de instintos humanos…

Hay miedos sumisos (si la sumisión es un acto y no un reflejo) débiles a una sonrisa, que permiten la reconciliación instantánea entre el cuerpo monitoreado y el alma descorazonada; En cambio otros temores tienen incidencia nerviosa crónica en cada delito diario (¡Respiro!... ¿Respiro?).

La medición exacta de cuanto sufrimos es una cordial aberración sarcástica. Todos absolutamente todos adoramos ser la víctima en boga de la ficción soberbia (sin embargo alguna vez la pena será el castigo y el sable cortara la causa antes que el efecto).

Yo, en mi histrionismo de estrella caprichosa al vulgar pensar, le temo a los sueños que me abren a nuevas heridas o fantasías por perder; Tu quizás le temas a esta dama sedienta de misericordia y dolor, pero esta hermosa dama es mi musa tuerta en felicidad, la única capaz de someterme a una risa aún en la oquedad, la única que en definitiva jamás podre abrazar.

Si nos preguntan somos inmunes al tacto masoquista del amor, sin embargo ¡Qué bello es!. Ahora que lo entiendo mejor, entregarse a otra voluntad debe ser el más claro y sombrío temor. Igual alguna vez ame, y hoy quizás lo hago, ya no lo sé, pues mi amada no quiere o no puede bendecir mi sentir, y aunque ella me ignora en el hoy por hoy, me desangre y me tiente con otra flor libre de jardín, estoy convencido de que el temor está latente siempre en el corazón, es como un gatillo a punto de terminar la función (¿o empezar?).

Mi imperio fue de luz y termina siendo una marca de piel muerta… de pie.



2 estrías de entendimiento:

Kesdra dijo...

genial genial genial genial :D "Mi imperio fue de lux y termina siendo una marca de piel muerta... de pie" Joder, increible, me encanta este texto ^^

Que tal va todo? Por cierto, ya estás invitado por mail a mi blog ;)

Besos poeta!

Lucía Corujo dijo...

Sí, quizá el amor tenga una parte masoquista, pero se acepta de buen grado, jeje.

He empezado a ver "Ergo proxy", es pronto para decir qué me parece, ya te diré, jeje. Iba a ver "Jigoku Shoujo", que por el argumento se me parece a "Death Note", pero estaba en versión original y eso me ha echado para atrás, jeje.

Besos :)